El balneario de Orense también sintió el impacto de la última marejada que azotó la costa bonaerense. Si bien no hubo grandes destrozos estructurales, la fuerza del mar arrastró toneladas de arena y provocó daños visibles. “El mar se llevó muchísima arena. En la parte del Médano 40, que tiene menos ingreso de arena, ahora prácticamente no quedó nada”, explicó el delegado Julián Pérez Olivero en diálogo con Radio 3 Continental.
Las principales afectaciones se registraron en una de las casillas de guardavidas —completamente destruida— y en sectores del parador Cañifa. “El mar subió con mucha más fuerza que en otras ocasiones. Las piedritas de la playa terminaron arriba de la costanera. Eso no lo había visto nunca”, relató.
Limpieza manual y reacomodamiento de arena
Desde la delegación se inició una tarea de limpieza para retirar escombros, maderas y fierros, antes de devolver la arena al frente marítimo. “Primero se hace una limpieza manual para evitar mezclar residuos con la arena. Después se traslada de nuevo hacia la playa”, detalló Pérez Olivero, en línea con las directivas de Medio Ambiente.
Gracias a una limpieza previa, el agua no se estancó en la costanera: “Así como subió, se fue. Pero no quedó nada del estacionamiento que teníamos en ese sector”, señaló.
Leña: la gran urgencia del invierno
Más allá de los efectos del temporal, el foco está puesto en la asistencia a los vecinos ante las bajas temperaturas. “La demanda de leña es muy alta. Nos enfocamos en ayudar sobre todo a los adultos mayores”, dijo Pérez. Olivero
Aunque una parte del pueblo ya cuenta con gas natural, muchos hogares aún dependen de leña para calefaccionarse. “Tratamos de coordinar podas y aprovechar especies que se han vuelto plaga, como las acacias, para generar leña”, indicó.
En ese marco, la delegación no solo se autoabastece: “Cuando podemos, también colaboramos con Desarrollo Social del municipio. Entre todos tratamos de cubrir la demanda”, sostuvo.
Trabajo conjunto y esfuerzo comunitario
El delegado agradeció el compromiso de los empleados municipales y la colaboración de vecinos. “Los chicos estuvieron ahí con frío, agua y viento, sacando mástiles y limpiando. Esas cosas valen mucho”, reconoció.
El trabajo continuará en los próximos días, con tareas de recuperación y prevención. Mientras tanto, Orense se reorganiza tras la sudestada y se prepara para seguir enfrentando un invierno que se anticipa duro.










