Las bajas temperaturas y el viento que caracterizan al cierre de la primera quincena de enero luego de la lluvia registrada el miércoles motivaron a reemplazar la fina arena de la playa por las más contundentes harinas de la localidad durante la mañana de viernes.
Sin posibilidad de clavar la sombrilla y chapotear, obligados a resignarse a las eternas caminatas a la vera oceánica, los turistas optaron por poblar panaderías y churrerías a la espera de que el clima mejore.
Cerca de las 9.30 horas, y con miras a mantenerse durante toda la jornada, la temperatura oscilaba en los 19° mientras que se registraron ráfagas de hasta 39 kilómetros por hora del sector sudoeste.











