Las precipitaciones anuales concentraron 431 milímetros desde el primer día de 2022, mientras que junio fue el mes más seco del año hasta el momento y con un promedio muy por debajo de la media del nivel histórico que es de 503 milímetros.
De acuerdo al registro pluviométrico de la Chacra Experimental de Barrow, la mayor caída de agua se concentró en los tres primeros meses del año.
Según estableció el organismo, en enero cayeron 94,5 milímetros, en febrero 93,5 milímetros y en marzo 122,8 milímetros: de esta manera, en 90 días cayeron 310 milímetros.
En tanto, abril concentró 30,9 milímetros, mayo 43,7 milímetros y junio exiguos 0,7 milímetros. El repunte se dio en julio, con 32,4 milímetros y hasta el día de hoy, agosto concentró 12,5 milímetros a ocho días de finalizar el período.
«Le digo al productor que guarde los rezos para octubre y noviembre porque los cultivos ahora no demandan demasiada agua. Lo ideal seria que haya humedad para recargar los perfiles: se necesitan para la incorporación de nitrógeno y obviamente para los animales», valoró el ingeniero agrónomo Gonzalo Rodera por Radio 3.
En tanto, puntualizó que «en el otoño no tuvimos muchas aguas, no nos damos cuenta porque el cultivo no te demanda. Es en la primavera en donde necesitamos más, siempre hablando de la cosecha fina».








