Las precipitaciones anuales concentraron 431 milímetros desde el primer día de 2022, mientras que junio fue el mes más seco del año hasta el momento y con un promedio muy por debajo de la media del nivel histórico que es de 503 milímetros.
De acuerdo al registro pluviométrico de la Chacra Experimental de Barrow, la mayor caída de agua se concentró en los tres primeros meses del año.
Según estableció el organismo, en enero cayeron 94,5 milímetros, en febrero 93,5 milímetros y en marzo 122,8 milímetros: de esta manera, en 90 días cayeron 310 milímetros.
En tanto, abril concentró 30,9 milímetros, mayo 43,7 milímetros y junio exigüos 0,7 milímetros. El repunte se dio en julio, con 32,4 milímetros y hasta el día de hoy, agosto concentró 12,5 milímetros a ocho días de finalizar el período. De acuerdo a la entidad, la media para el mes en curso es de 50 milímetros, lo que aleja las chances de que se cumpla.
La nueva campaña gruesa se encuentra a pocas semanas de comenzar con la siembra de maíz temprano, en un contexto en el que los especialistas vislumbran un cambio de tendencia en el esquema de producción en el que se espera que la soja, por primera vez en seis años, aumente su superficie, en detrimento del maíz, que retrocedería tras ocho ciclos en expansión.
Si bien el primer grano grueso que comenzó a implantarse fue el girasol, que a esta altura ya lleva sembrado el 10% de su área estimada, la soja y el maíz son considerados los más importantes, debido a que ocupan mas del 90% de la superficie y explican el 95% del volumen.
Según las primeras estimaciones, este año la soja volvería a ganar protagonismo de la mano de una mayor superficie, en un contexto donde los costos productivos tuvieron alzas pronunciadas y los precios de los granos, si bien se mantienen en buenos niveles, marcaron incrementos menores al que tuvieron los insumos.








