La rutina diaria de la ciudad en el marco de la emergencia sanitaria por el coronavirus se vio trastocada desde el inicio de la semana.
Luego del anuncio de medidas de parte del Gobierno nacional, las actividades sufrieron modificaciones entre ellas el Colegio de Farmacéuticos, que exhortó a la población a concurrir a los establecimientos de turno sólo quienes enfrenten una urgencia y con el objetivo de evitar la concentración de personas.
En las entidades financieras, el gremio La Bancaria acordó con las cámara empresarias una serie de limitaciones de ingreso de público y estableció un perímetro de un metro y medio entre la clientela entre sí y entre el cliente y el trabajador como también el incremento de los montos establecidos para retiro por cajero automático.
Asimismo, en las bibliotecas se dispuso (mediante un comunicado de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) la cuarentena de libros prestados y devueltos mientras que se confirmó el cierre de las mismas.
«Los libros devueltos tienen que quedar en cuarentena, no se pueden prestar nuevamente. Tampoco podemos recibir donaciones. No tenemos un sistema sanitario fortalecido, no se qué pasaría si hubiera casos. No hay que tomarlo como paranoia o psicosis sino obedecer a lo que te recomiendas las autoridades», remarcó la bibliotecaria de la José Ingenieros, Mirta Suárez, en diálogo con Radio 3.









