Debió ser una fiesta por la enorme convocatoria que tuvo el partido, pero la violencia estalló cuando restaban 9 minutos para el final y ya nada pudo ser igual.
Colegiales y Argentino llevaron un gran respaldo de público al Victoriano Zubiri, pero no todos entendieron que a la cancha se va a alentar y no a generar disturbios como los acontecidos esta tarde.
Mujeres, niños, ancianos fueron testigos de la intolerancia que existe en esta enferma sociedad que confunde un espectáculo deportivo con la violencia.
Los hinchas de Argentino se llegaron hasta el alambre que divide las parcialidades y los de Colegiales aceptaron el desafio, entonces se generó un intercambio de proyectiles que duró alrededor de 3 minutos con un saldo lamentable en algunos autos que estaban por allí estacionados.
La policía llegó con muchos refuerzos y le ofrecieron a Berrotarán todas las garantías posibles para que el espectáculo continuase, pero lamentablemente los nervios estaban alterados y bastó un fallo discutido para que estalle la locura dentro de la cancha, corridas a los árbitros y partido suspendido.
Al mismo, pero a 50 kilómetros de distancia, más precisamente en San Francisco de Bellocq otro partido no terminaba en el tiempo reglamentario por una gresca descomunal que generaron los jugadores de Huracán Ciclista ante la impotencia de no conseguir un resultado satisfactorio.
Hace unos días, una institución que tiene muchos años como afiliada decidió retirarse de la competencia ante la imposibilidad de contra restar a los violentos, precisamente todos los demás clubes se preocuparon por programar la continuidad del fútbol, así con hechos como los de esta tarde ¿debe continuar el fútbol?







