En tiempos donde la inmediatez digital y las dinámicas sociales amenazan con fracturar los lazos comunitarios, existen espacios donde la palabra escrita vuelve a erigirse como refugio y trinchera. La reciente reflexión impulsada por la especialista Marianela Valdivia —docente, investigadora de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) e integrante de la ONG Jitanjáfora— pone sobre relieve una certeza ineludible: hoy, más que nunca, la literatura se vuelve indispensable.
No se trata únicamente de defender el hábito de abrir un libro, sino de comprender el acto de leer como un ejercicio profundo de ternura, construcción colectiva y soberanía subjetiva. A través de iniciativas de extensión, formación y mediación que han marcado el mapa cultural desde hace décadas, la promoción de la lectura para la infancia y la juventud deja de ser una mera tarea escolar para transformarse en un gesto de resistencia.
En contraposición a narrativas que promueven el individualismo o reducen la complejidad emocional a meros casilleros de gestión de la conducta, la literatura ofrece la posibilidad de la extrañeza, el matiz y la empatía. Nos invita a habitar las preguntas en lugar de exigir respuestas empaquetadas. Frente a un tejido social fragmentado, la mediación lectora teje una red donde el lenguaje es, ante todo, un puente para nombrar la realidad, disputar sentidos y alojar al otro.
Sostener estos espacios de encuentro alrededor de los libros —en las aulas, las bibliotecas y las comunidades— resulta hoy una tarea imprescindible. Porque defender la literatura es, en última instancia, defender la capacidad humana de imaginar otros mundos posibles cuando el presente se vuelve hostil.
Fuente: Artículo de opinión «Hoy, más que nunca, literatura», por Marianela Valdivia, publicado en Página/12 (06/09/2026).
Fotografía: Archivo Página/12 / Gentileza Jitanjáfora / UNMdP.





