Las cuatro vertientes justicialistas exploran la posibilidad de conformar un interbloque en el Concejo Deliberante, sin resignar sus respectivas identidades del amplio espectro peronista.
La versión se desprendió de fuentes directamente implicadas en la maniobra, quienes advierten que el movimiento de pinzas comenzó horas después de las elecciones de medio término celebradas en octubre y se incrementó tras la votación del Presupuesto.
Los siete concejales (Julio Federico, Matías Fhurer y Andrea Montenegro, por 1País; Martín Garrido y Tatiana Lescano, por Unidad Ciudadana; Mercedes Moreno y Sebastián Suhit, por los unibloques FpV – PJ y Alternativa por una Justicia Social) conformarían el informal grupo, al calor de la primacía de Cambiemos y el Movimiento Vecinal, a quienes ven con indisimulable cercanía luego de la cesión de la presidencia en manos del lilista Matías Meo Guzmán.
Existen dos factores, no excluyentes, que empujan la necesidad (y en más de un caso, la urgencia) de juntar cabezas dentro del recinto pero también en el trabajo de comisiones: la distancia que mantienen los referentes locales del massismo y el kirchnerismo con los diputados provinciales Pablo Garate y Carlos Moreno, respectivamente; y el contrapeso que representa un justicialismo unido (sólo en apariencia) para acordar u obturar proyectos propios y ajenos.
No obstante, persiste un interrogante más allá del clima acuerdista (pero siempre frágil) entre los herederos de Perón: ¿existirá, dentro del propio vecinalismo, algún concejal díscolo que acompañaría las eventuales votaciones en contra?.








