La noche claromequense ofreció un rostro más amable que el diurno y los turistas salieron a vivirla a pleno.
Centrados en los espectáculos callejeros y la oferta artesanal, los visitantes colmaron los espacios públicos y locales gatronómicos para paliar el sinsabor de una tarde ventosa y brumosa que redujo la exposición playera.









