Con pocos minutos por delante para el cierre de la competencia, Piscicelli describió un escenario de tranquilidad en el sector de pesaje, aunque con la expectativa intacta ante la posible llegada de una pieza de gran porte que pudiera modificar las posiciones. “Hasta que no llegue el último control, acá no hay nada seguro. Reta siempre nos tiene acostumbrados a sorpresas sobre el final”, señaló.
Desde su rol técnico, el ictiólogo explicó que la alimentación de las corvinas se mantuvo estable a lo largo de todo el concurso. “Las que provienen del sector del caracolero se están alimentando principalmente de cangrejos y lombriz de mar, mientras que las que llegan desde el lado del río tienen una dieta basada en almejas”, detalló Piscicelli, aclarando que también aparecen algunos langostinos de manera esporádica.
Uno de los datos más relevantes aportados fue el crecimiento de la población de almeja navaja, una especie menos visible pero cada vez más presente en la dieta de los peces. “No es la almeja amarilla tradicional, sino la navaja, que es más larga y estilizada. Está, pero hay que afinar el ojo para detectarla”, explicó, destacando este fenómeno como un indicador positivo del ecosistema marino.
Piscicelli remarcó además que las condiciones observadas en las piezas analizadas reflejan capturas normales y saludables, lo que garantiza la validez deportiva del certamen. “Todas las piezas llegan en buen estado y el análisis confirma que están correctamente capturadas y aptas para el clasificador”, afirmó.
Con el cierre de la temporada estival cada vez más cerca, el ictiólogo también hizo referencia a los concursos que aún restan disputarse, como la tradicional Corvina Negra, y a la continuidad de la actividad pesquera en la región durante los próximos meses, consolidando a Reta y la zona como escenarios clave de la pesca deportiva.








