Una nueva edición de Las 24 Horas de la Corvina Negra pasó y con ella las ilusiones de quienes lograron ubicarse en el sitial privilegiado del triunfo y los que deberán esperar una nueva chance el año venidero.
Las playas se poblaron de numerosas instantáneas de la pasión pesquera que invadió cada rincón de los setenta y cinco kilómetros de costa.
Daniela Angerami es una fotorreportera que vive en Claromecó y logró retratar, con una mirada despojada pero profesional, parte de lo que el concurso genera en las miles y miles de personas que peregrinan todos los años hacia el paraíso de la pesca.






