Esta tarde la Comisión Orange de la colectividad holandesa dejó formalmente inaugurado el Molino Holandés en el predio de la Terminal de Ómnibus.
El mismo es una réplica a escala nominal de los tradicionales molinos que se encuentran en los Países Bajos y fue construida enteramente con materiales nacionales.
El evento, que contó con la presencia del embajador Roel Nieuwenkamp, el intendente Carlos Sánche, la consúl Ida Van Mastrigt y autoridades congregó a una numerosa delegación de colectividades y público en general.
Asimismo, se hizo un trazado histórico por la trayectoria de la colectividad en la región y de los avatares de la construcción del molino además de la presentación del Coro de la Iglesia Reformada y el Coro de Niños del Colegio Holandés..
«La comisión siente un inmenso agradecimiento a toda la comunidad tresarroyense: para esta ciudad, para esta tierra que le dio cabida a los inmigrantes holandeses, muchas gracias», expresó el dirigente Richard Griffioen.
A su turno, el representante diplomático ponderó la iniciativa, valoró el trabajo de Van Mastrigt y solicitó que el predio en donde está emplazado se denomine como Plaza Holanda.
«El molino es un símbolo de Holanda y me gusta mucho la persistencia, la cooperación y el amor por Holanda en esta trabajo», dedicó tras lo cual el jefe comunal especificó que es «un orgullo» contar con el monumento.
«Agradezco a la comunidad, a todos los que colaboraron de alguna u otra manera. Estas cosas se hacen casi entre todos: nunca será mérito de una persona sino de muchas. Gracias colectividades holandesa por el molino y todo lo hecho a lo largo de tantos años», cerró tras lo cual se comprometió a gestionar el nombramiento como Plazoleta Holanda al sitio en donde se emplazó.










