El impacto del aislamiento obligatorio en niños es uno de las cuestiones menos visibilizadas de la cuarentena, en momentos en que el Gobierno analiza una suerte de flexibilización para los más pequeños.
La psicopedagoga Daiana Martínez Pilia relató por Radio 3 que el análisis requiere de una diferenciación de las realidades de cada familia y del perfil individual de cada menor en particular.
«El aislamiento es estresante, genera incertidumbre y nadie sabe cuando va a terminar. Tenemos que acompañarlos en sus emociones y tiene que ver con qué recursos cuentan los padres para hacerlo. La seguridad y la confianza se construye por la vincularidad con sus papás», planteó.
Con respecto a las limitaciones con las que hay que lidiar, la especialista ponderó la posibilidad de las salidas limitadas pero que el acompañamiento es esencial.
«El insomnio y falta de sueño tiene que ver con las demandas sensoriales: cuando no está regulado, se ven ‘pasados de rosca’. Hay niños que necesitan moverse más, otros más tranquilos, otros hacen túneles o cosas con almohadas. El proceso del sueño es neurobiológico, en donde deberíamos ir bajando los estímulos. Recomiendo cambiarse de ropa, mantener una rutina y tener horarios», puntualizó.









