Un hecho inusual se produjo días atrás en la sala de cine Tortoni, cuando un hombre fue abordado por personal policial tras recibir una denuncia por ruidos molestos reiterados durante la emisión de un film.
La proyección de la cinta se había iniciado cuando un espectador comenzó a quejarse y hacer comentarios ante el desarrollo de la película.
Según testigos, el hombre se comportaba de manera desaprensiva de manera continua, lo que determinó la suspensión de la película y dio paso a la intervención policial.
«Tengo el derecho constitucional de la libertad de expresión: le ordeno como civil y soberano que se retire, sino lo denuncio a la Justicia por apremios ilegales. No me deja ver la película, mantenga la distancia social y no me toque», increpó el aludido ante el requerimiento policial que intentaba calmar la situación.
Posteriormente, y con los ánimos caldeados, la totalidad del cine pidió que el intenso aludido se retire, entre cánticos y aplausos.
«Estás rompiendo las pelotas, ¿por qué la Policía no lo retira? Tomatelás», le asestó un plateísta a viva voz a lo cual el aludido contrarrestó con un «perdón… hinchar las pelotas es un delito? ¿Usted sabe más de la ley que yo?».
Poco después, alrededor de media sala se retiró del lugar mientras el inquieto espectador continuaba con su diatriba para luego ser retirado por los uniformados.








