El responsable de Inspección Educativa distrital, Javier Ranaldi, ratificó que no se descarta la aplicación de sanciones disciplinarias tras los incidentes del «último primer día».
El 12 pasado, los futuros egresados secundarios de la Media y el Nacional generaron una serie de disturbios en una celebración conocida como «el último primer día». El «festejo» incluye arrojar agua y espuma a los alumnos de años inferiores, lo que generó que un padre resultara herido tras increpar a un alumno.
Por esa cuestión, el viernes pasado un grupo de padres y maestros se reunió en la Escuela Media para analizar la situación.
En comunicación con Mañana Urbana, de Radio 3, el funcionario indicó que existe un acuerdo de convivencia que se renueva cada dos años y que prevé sanciones a quienes cometan desmanes.
«Intentamos prevenir, porque las inspectoras habían trabajado con las escuelas y papás semanas antes, pero evidentemente con poco éxito», remarcó previamente y completó con que «más que de sanciones, hay que trabajar previendo el futuro: ver de qué manera podemos festejar sin dañar ni molestar al otro».
En tanto, señaló que si bien es un «hecho aislado» y que la sanción es plausible, la solución va más allá. «En realidad, hay que ir más allá de las sanciones y trabajar en que hay que hacer las cosas de otra manera», calificó.








