“Es la primera vez que subo a un podio en este concurso”, contó emocionado apenas bajado del escenario. Y no ocultó lo que significa para él: considera que, después de las tradicionales 24 Horas, este es el segundo certamen más importante de pesca de costa.
Un pique soñado a los 18 minutos
Ostiza relató que llegó con la estrategia clara: una línea apuntando a la corvina y otra pensando en el chucho. La apuesta rindió frutos muy rápido.
“A los 18 minutos tuve un pique terrible. En un anzuelo se enganchó el chucho y en el otro una corvina de casi dos kilos”, explicó. La pelea duró más de 20 minutos y necesitó la colaboración de pescadores vecinos para poder asegurar la pieza.
El ejemplar fue entregado antes de las 11 de la mañana, cuando el concurso recién comenzaba. “Yo ya lo había pesado con mi balanza y sabía que pasaba los 12 kilos. Escuchaba que venían saliendo piezas de 7 u 8 kilos, así que estaba confiado”, señaló.
Campamento y familia
Ezequiel llegó el día anterior por la tarde para armar campamento en la zona de la tranquera. Lo acompañaron su esposa, su hijo y un amigo junto a su familia. “El primer tiro fue el que me tocó. A veces es así, te tiene que tocar”, reflexionó.
También tuvo palabras de reconocimiento para la organización del Club Recreativo Echegoyen, destacando el trabajo de controles y colaboradores. “La organización es terrible, impresionante. Los pescadores hoy respaldamos este concurso”, aseguró.
Acostumbrado a otro rol —el de árbitro de fútbol, donde rara vez recibe aplausos— esta vez fue él quien escuchó la ovación del público. Y la disfrutó.
Un premio merecido para una jornada que difícilmente olvidará.









