El kirchnerismo y la izquierda fueron los primeros en analizar el alejamiento del exsecretario de Seguridad Ricardo Magrath, aunque se diferenciaron en el tono de sus opiniones.
Con cautela, el edil Martín Garrido dijo por Radio 3 que en el bloque no se sorprendieron por la decisión de elevar al concejal Werner Nickel como nuevo funcionario, al que consideró como «un soldado del Ejecutivo».
«El alejamiento me parece una decisión políticamente correcta, que va a permitir que la Justicia pueda avanzar tranquilamente. Después, verá el grado de gravedad o en qué sentido está involucrado o no el exsecretario», avaló tras exhortar a «hacer que la población crea en las fuerzas de seguridad».
Para la izquierda, «una victoria popular»
En un comunicado, el Frente de Izquierda se mostró exultante al considerar la renuncia como «una victoria popular» aunque hipotetizó que «queda en pie el régimen de policias implicados en el crimen organizado, de apremios ilegales sobre la juventud y atropellos a las libertades democráticas más elementales».
Por otra parte, evaluó que al exsecretario se le dio «blindaje político» y que éste «contó con la participación de toda la oposición en el Concejo Deliberante».







