En el marco del Día del Panadero, el presidente de la Cámara de Panaderos de Tres Arroyos, Eduardo Ridino, realizó un análisis de la actualidad que atraviesa el sector y describió un escenario complejo, marcado por la caída del consumo, el incremento constante de los costos y la imposibilidad de trasladar esos aumentos a los precios.
«Mantenemos el precio del pan desde hace meses porque no se puede incrementar. El consumo cayó para todos los rubros, pero en pan y facturas la baja supera el 50%. Hay panaderías que están muy complicadas», afirmó Ridino, quien explicó que mientras las ventas disminuyen, los insumos continúan aumentando de valor, reduciendo cada vez más la rentabilidad del negocio.
El dirigente también señaló que los hábitos de consumo fueron cambiando, no solo por cuestiones económicas sino también por nuevas tendencias alimenticias. Cada vez hay una mayor demanda de panes integrales, de salvado o con semillas, mientras que el pan blanco perdió parte de su protagonismo, aunque sostuvo que muchas veces esa situación responde a una «mala prensa» sobre la harina.
«El pan no puede faltar en la mesa de la gente. Toda la vida fue un alimento esencial y sigue siendo una de las opciones más económicas», remarcó, al tiempo que recordó que históricamente fue un alimento fundamental para muchas familias y que continúa siendo parte de la alimentación en comedores y establecimientos educativos.
Ridino, propietario de La Favorita, destacó además la historia de esa panadería tresarroyense, considerada la primera de la ciudad, con más de 130 años de trayectoria. Sin embargo, reconoció con pesar que la tradición familiar probablemente termine con su generación, ya que sus hijos eligieron otros caminos laborales.
Otro de los desafíos que enfrenta el rubro es la dificultad para incorporar mano de obra joven, debido a las exigencias horarias del oficio. Si bien explicó que la tecnología permitió mejorar algunas condiciones de trabajo, sostuvo que levantarse de madrugada y trabajar fines de semana continúa siendo un obstáculo para atraer nuevos trabajadores.
A pesar del difícil presente, Ridino se mostró optimista respecto al futuro. «Es uno de los peores momentos que me ha tocado vivir, pero tengo fe en este país. Mientras haya trabajo, vamos a salir adelante como tantas otras veces», concluyó.





