La 64° edición de las «24 Horas» no solo será recordada por haber sido un «Mundial de la Pesca» con condiciones climáticas perfectas, sino por la integridad de su desarrollo. En un certamen de esta magnitud, donde la pasión se desborda en 40 kilómetros de costa, la transparencia del Club de Cazadores de Tres Arroyos volvió a ser el pilar fundamental. La decisión de las autoridades de actuar ante una denuncia técnica y reestructurar el podio principal demuestra que, por encima de los premios millonarios, lo que prevalece es el juego limpio y el respeto hacia los más de 5.700 pescadores que confían cada año en esta institución.
La cordialidad se sintió en cada rincón, desde los campamentos con sus anafes y guisos compartidos hasta el apretón de manos entre competidores de distintas localidades. Esa misma energía positiva rodeó a Damián Dam, el afortunado ganador del Toyota Yaris 0km por pago anticipado, quien personificó la suerte que premia la confianza previa al inicio del torneo.
Clasificación Final de Corvinas
Tras los ajustes reglamentarios, el clasificador definitivo de la categoría principal quedó integrado por los siguientes pescadores:
El gran campeón de la edición fue el tresarroyense Leandro Gabriel Gago, quien con su Corvina Negra de 2,853 kg obtenida a la 01:26 en la zona de Zaranda, se adjudicó la gloria máxima. Lo escoltó en el segundo escalón Martin Fauret, de Benito Juárez, quien logró un ejemplar de 2,486 kg a las 02:30 en el sector de 2° Salto y Medio. El podio lo completó Martin Testa, oriundo de Balcarce, con una pieza de 2,323 kg capturada a las 18:55 en la zona de Virgencita.
En las posiciones siguientes, consolidando el gran nivel de esta edición, se ubicaron: Cesar Manuel Queipo de Tres Arroyos con 2,210 kg (Zaranda); Mario Olivetto de Tres Arroyos con 2,107 kg (Salto de Christian); Julian Cepeda de Tres Arroyos —destacado como el mejor socio clasificado— con 2,078 kg (Pescadero); y Facundo Ezequiel López De Ipiña, también de Tres Arroyos, con una pieza de 2,026 kg (Pescadero).
Con este espíritu de justicia y alegría, Claromecó despide una de sus ediciones más brillantes, donde el buen clima del cielo se vio reflejado en el buen clima de su gente. ¡Hasta el próximo año, pescadores!
















