La tragedia sucedida ayer en un balneario de Villa Gessell hizo recordar a los memoriosos la situación vivida en la previa de la 38° edición de Las 24 horas de la corvina negra el sábado 23 de enero de 1999.
En aquella oportunidad «La mañana del sábado 23 se presentó inmejorable para la pesca, nublado, con algo de tormenta, viento suave del sector norte, mar calmo. Aproximadamente a las 15, 30 hs. se desató un violento aguacero con una gran descarga eléctrica, resultando a causa de ello un desgraciado hecho como lo fue el deceso del joven Pablo Cesar Ríos de 24 años proveniente de Quequén quien se encontraba en la zona del caracolero al ser alcanzado por una centella. Otro hecho saliente a raíz de la tormenta fue el ocurrido a un concursante de la ciudad de Azul, quien a pocos metros de alejarse de su caña que dejara en el haragán para guarecerse de la fuerte lluvia en el rastrojero de otro participante, viera luego de un estruendo los restos de la caña de grafito alcanzada por un rayo, quedando reducida en varios trozos y un montón de hilos y cenizas, la que fue exhibida en el local de comercio de Klaromecó Camping Sport de esta ciudad»(*)
Un poco de historia, aunque en este caso sea para recordar un hecho trágico que enlutó a esta fiesta pesquera.
(*) Del propio archivo de Línea de Juego y del Club Cazadores






