A partir de una charla espontánea sobre el sueño profundo, un equipo de estudiantes liderado por Julián investigó en qué utilizan su tiempo libre y cómo esto impacta en su salud. A través de encuestas a la comunidad y entrevistas a profesionales de la pediatría y la psicología, los alumnos descubrieron que las pantallas ocupan gran parte del día de los estudiantes, excediendo en la mayoría de los casos las recomendaciones de uso.
El relevamiento estadístico arrojó que, en horario escolar, el 72% de los alumnos duerme el mínimo recomendado (de 8 a 9 horas), mientras que un 19% descansa entre 6 y 7 horas, y un 2% duerme menos de 6 horas diarias, cuando lo ideal para su edad sería entre 9 y 12 horas. Los investigadores explicaron que la luz azul de los dispositivos dificulta la producción de melatonina, la hormona encargada de inducir el sueño, enviando una señal errónea al cerebro de que todavía es de día








