El investigador y escritor Eduardo Ferrer visitó recientemente Tres Arroyos en el marco de un proyecto editorial que apunta a recopilar historias de los clásicos deportivos en distintas localidades bonaerenses. La iniciativa, que reúne a un equipo de autores y colaboradores, busca poner en valor la memoria de los clubes sociales y deportivos a través de relatos que combinan documentos históricos y testimonios orales.
Ferrer explicó que el trabajo forma parte de una continuidad de proyectos anteriores, como el libro sobre clubes desaparecidos de Mar del Plata y “Cien historias de clubes bonaerenses”, presentado el año pasado en el Museo Mulazzi. “La idea ahora es avanzar con un libro centrado en los clásicos, pero entendiendo que la rivalidad es una excusa para contar la historia de los clubes”, señaló.
El proyecto, que demandará entre un año y medio y dos años de trabajo, involucra a seis autores y cerca de veinte colaboradores distribuidos en diferentes puntos de la provincia. En ese marco, Tres Arroyos tendrá un lugar destacado, con al menos cinco rivalidades abordadas en profundidad.
Durante su estadía, Ferrer recorrió distintas instituciones locales y mantuvo encuentros con dirigentes e históricos de clubes. “Me llevo mucho material y mucho afecto. Cada vez que vengo me siento un tresarroyense más”, expresó, al tiempo que valoró la hospitalidad de la comunidad.
El escritor también destacó la fuerte identidad deportiva de la ciudad. “Tres Arroyos tiene una vida de clubes como pocas ciudades en la provincia. La cantidad de instituciones y la actividad que generan es realmente notable”, afirmó. En ese sentido, subrayó la diversidad de competencias y disciplinas, así como la intensidad de las rivalidades, que en muchos casos varían según la época o el contexto.
Ferrer remarcó además la importancia de preservar la historia de los clubes, no solo a través de documentos formales sino también de relatos orales. “Hay recuerdos y anécdotas que forman parte de la identidad de cada institución y que, si no se registran, se pierden con el tiempo”, advirtió.
Finalmente, puso en valor el rol social que históricamente cumplieron estas entidades. “Los clubes fueron el centro de la vida comunitaria. Allí se generaban vínculos, encuentros y experiencias que marcaron a generaciones enteras. Recuperar esas historias es también revalorizar ese lugar que ocupan en la sociedad”, concluyó.






