La pérdida de uno de los máximos exponentes de la música popular del distrito, el luto generalizado que embarga a los círculos peñeros y tradicionales de la región y el adiós a un docente generoso que dedicó su vida a sembrar el amor por la guitarra y el canto sumaron una triste y conmovedora noticia en la ciudad cabecera. La comunidad de Tres Arroyos despide con profunda tristeza a Jorge Herrera, una de las voces más emblemáticas, respetadas y queridas del patrimonio cultural de todo el sudoeste bonaerense.
El fallecimiento del respetado artista folclórico generó una inmediata oleada de manifestaciones de pesar y reconocimiento en las redes sociales por parte de alumnos, colegas de los escenarios y vecinos en general. Ante este panorama, la Dirección de Cultura, Educación y Derechos Humanos de la Municipalidad de Tres Arroyos emitió un comunicado oficial expresando sus condolencias y poniendo de relieve la dimensión artística de un hombre que llevó con orgullo el nombre de su ciudad a los altares más exigentes de la música nacional.
El hito de Cosquín 1974 y el legado de la enseñanza
La trayectoria de Jorge Herrera estuvo marcada por el talento natural, el rigor interpretativo y un profundo conocimiento de las raíces criollas. Su nombre ingresó formalmente en las páginas grandes de la historia de la música argentina en el verano de 1974, cuando concretó una recordada actuación sobre el escenario mayor «Atahualpa Yupanqui» de la provincia de Córdoba, alzándose de manera indiscutida con el prestigioso Premio Revelación en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, una distinción reservada para los elegidos del género.
Sin embargo, lejos de encandilarse con las luces de los grandes centros urbanos, Herrera eligió regresar a su suelo natal para transformarse en un pilar indispensable del desarrollo musical local. Su incansable compromiso con la docencia lo llevó a recorrer aulas, talleres y espacios comunitarios, convirtiéndose en un maestro generoso y apasionado. A lo largo de las décadas, formó y apuntaló las carreras de numerosas generaciones de músicos y guitarristas tresarroyenses, transmitiendo no solo técnicas de ejecución, sino también un profundo respeto por los valores y la poesía de la tierra.









