El 14 de agosto se celebra en Argentina el Día del Cerealista, y para Roberto Kristensen referente histórico del corretaje, es también una fecha para repasar una trayectoria que comenzó en 1962 como cadete en una empresa del sector. “Con el tiempo quedé como representante y desde hace años trabajo por mi cuenta. Es una actividad que adoro, la llevo en el alma”, contó en diálogo con Radio 3 Continental.
A lo largo de su carrera, el cerealista ha construido relaciones de confianza con clientes y colegas de todo el país. “Hoy tengo más amigos que clientes”, confesó.
Del teléfono con demora a los mercados en tiempo real
Roberto rememora los tiempos en que comunicarse con Buenos Aires podía demorar horas. “Antes dependíamos solo del teléfono. Hoy podés ver al instante cómo se mueven los mercados del mundo”.
El oficio también cambió con la llegada de nuevas tecnologías y cultivos: del trigo, avena y lino como productos tradicionales, al girasol y la soja, que revolucionaron la producción. “Antes se sembraba una vez al año; hoy en un mismo lote se pueden hacer dos o tres cosechas”, señaló.
Menos cerealistas, más comunicación directa
El entrevistado reconoce que el número de corredores ha disminuido notablemente: “Hubo un tiempo en que en Tres Arroyos éramos ocho o diez. Hoy quedamos uno o dos”. La comercialización directa entre productores, industrias y exportadores, sumada a la rapidez de las comunicaciones, redujo la intermediación tradicional.
Aun así, Roberto valora el rol que tuvo y sigue teniendo esta figura para muchos productores: “En el cereal hay honestidad, sinceridad y amistad. Esa es la esencia que me atrapó desde joven”.





