Los cuentapropistas se cuentan entre los más golpeados por el parate económico acusado tras el aislamiento obligatorio.
Durante el transcurso de la semana, Radio 3 entrevistó a numerosos trabajadores de distintos rubros quienes plasmaron sus vivencias personales y familiares en el marco de la pandemia.
Leo Bramajo, pintor de obra, remarcó que apuesta a preservar la sanidad propia y de sus allegados por encima del ingreso económico. «En mi caso, estamos parados hace cerca de un mes y está bravo porque no hay movimiento de nada. Es un rubro que tiene mucha gente y ha bajado en general, por lo que sobrevivís el día a día. Lo más preocupante es no saber hasta cuándo va a ser así», consignó.
En tanto, el peluquero Walter Vester se esperanzó con que se flexibilice la cuestión para poder reanudar la labor. «Es muy complicado para los que no tenemos sueldo: no hay entradas, somos cinco en la familia y yo soy el único sostén. El dinero se termina en lo simple, como hacer los mandados: no se qué pasará cuando ya no se pueda ni eso», lamentó.
Para José Baca, a cargo de una distribuidora de bebidas con seis personas a cargo, el teletrabajo fue una opción que se pudo implementar para no perder ventas. «Se hace mucho hincapié en resguardar el recurso humano al máximo y el equipo de ventas hace su función desde sus casas: lo que no podemos evitar es el transitar de camiones para repartir y ahí se toman los recaudos necesarios no sólo para nosotros sino para nuestros clientes», focalizó.
Hugo Rodríguez, de oficio chapista, se mostró optimista pese al difícil momento. «Estoy complicado, venía mal desde hace un año y medio casi sin hacer nada; en febrero se empezó a mover y pasó esto… tengo trabajo pero la gente no quiere andar a la calle y tampoco los quiero exponer. Para lo único que sirvió es para hacer mantenimiento en casa», subrayó.










