El impacto del aislamiento obligatorio se siente en distintos sectores de la economía y el transporte de granos no se encuentra ajeno más allá de la excepción para circular incluso hacia las terminales portuarias de Bahia Blanca y Quequén.
En contacto con Radio 3, el transportista Luciano Fígaro comentó que las rutas se muestran más tranquilas que lo usual pero que esa misma situación determina que la atención en paradores también sea restringida.
«Se ha complicado un poco porque no te abren nada y a la hora que llegás al puerto, está todo cerrado luego de cargar al mediodía en el campo: tenemos que llevar la comida desde acá y dificulta el hecho que de que haya muchos caminos cerrados. Hemos restringido el mate e incorporamos medidas de higiene extra. En mayor o menor medida ponemos nuestro granito de arena», subrayó.









