Tres Arroyos no fue la excepción y numerosos chicos (pero también adolescentes y adultos) se congregaron para celebrar Halloween.
La festividad, que se extendió desde Estados Unidos a todo el mundo, creció exponencialmente en nuestro país en la última década, sostenida en parte por la penetración de la cultura anglosajona en forma de series, peliculas, música y demás consumos culturales.
En nuestra ciudad, las calles céntricas se vieron colmadas de disfraces aterradores, maquillajes fantasmagóricos y caretas de miedo, que en su mayoría reclamaban el tan conocido «dulce o travesura» en los comercios a los que ingresaban.
La palabra “Halloween” tiene origen en Escocia: proviene de “All Hallow’s Eve”, lo que en castellano quiere decir “Víspera de todos los Santos”, y se remonta al siglo XVI.
Empezó siendo una celebración pagana con raíces en el “Samhain”, un antiguo festival celta que se realizaba en Irlanda cuando la temporada de cosechas se terminaba. Esto también daba inicio al Año Nuevo celta.
La gente se reunía en las calles y desde allí se dio esto de la diversión, cuyo capítulo local suma adeptos año tras año.





















