El Ente de Claromecó convocó a concejales, funcionarios y empresarios para intentar definir una zona bolichera hacia 2023 luego de una serie de incidentes en una fiesta clandestina en Dunamar.
La iniciativa se suma a la lista de pendientes que acarrea la localidad balnearia, junto a la acotada oferta de paradores y las complicaciones en la prestación de servicios.
En diálogo con Radio 3, el comerciante Fernando Lascano consideró que uno de los principales inconvenientes radica en el paso de una población mínima a la alta afluencia registrada durante el período estival.
«Pasa por no tener reglas claras y los problemas se van agravando. El problema es ese, porque empresarios que quieran gastar, hay. Se va a tener que trabajar bien sino se irá agravando cada vez más. Hubo una zona declarada como bolichera pero la gente compraba las casas de alrededor y después se quejaba por los ruidos», precisó.
Observan que hay que acelerar la resolución de problemáticas e instaurar «reglas claras»









