La intensa sudestada que afecto al frente costero del distrito dejó sus secuelas en Claromecó.
Producto de la crecida del mar, la desembocadura del Arroyo Claromecó vio modificarse su fisonomía habitual.
Las piedras quedaron expuestas al igual que el cordón que permanece habitualmente bajo agua, arrojando una postal diferente a la habitual.










