El comandante Fernando Alessio, integrante de Bomberos Voluntarios de Balcarce y líder del grupo argentino AR-13, compartió detalles de la misión humanitaria que desarrolló en Venezuela tras los terremotos que provocaron una de las mayores catástrofes de los últimos años en ese país.
Luego de regresar a la Argentina, Alessio describió el impacto que genera observar en primera persona la magnitud de la tragedia. “Las imágenes que se ven por televisión son fuertes, pero estar allí tiene otro impacto. Hay ciudades enteras afectadas, edificios derrumbados y una extensión enorme de daños”, explicó.
El rescatista indicó que los sismos golpearon especialmente zonas costeras y urbanas, afectando viviendas particulares, comercios y lugares de trabajo. Además, señaló que el desastre ocurrió durante una jornada festiva, por lo que muchas personas se encontraban en sus hogares cuando se produjeron los movimientos sísmicos.
La participación argentina fue organizada por el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Seguridad y la Agencia Federal de Emergencias, convocando a especialistas en rescate urbano. Alessio encabezó un equipo compuesto por bomberos voluntarios de distintas localidades bonaerenses, entre ellas Balcarce, 25 de Mayo, General Rodríguez y otras ciudades de la región.
Durante una semana, el contingente trabajó intensamente en distintas zonas afectadas, realizando jornadas de más de doce horas diarias en búsqueda de sobrevivientes.
“Trabajamos en más de catorce sectores distintos. Lamentablemente encontramos personas fallecidas, pero también intervenimos en lugares donde existían indicios de vida”, explicó.
Uno de los aspectos más complejos de la tarea fue el trabajo de búsqueda entre estructuras colapsadas. Alessio destacó el papel fundamental de los perros especializados en rescate, que permiten detectar posibles sobrevivientes bajo los escombros.
“Cuando un perro de búsqueda de personas vivas marca un sector, eso nos indica que hay una posibilidad concreta. A partir de ahí comienza un trabajo extremadamente preciso y cuidadoso”, señaló.
El bombero explicó que las operaciones son altamente técnicas y demandan muchas horas de trabajo. Para avanzar entre los restos de edificios derrumbados se utilizan herramientas especiales, martillos neumáticos y equipos de corte, siempre procurando no comprometer la seguridad de posibles sobrevivientes.
“Es un trabajo muy quirúrgico. A veces se necesitan diez o más horas para abrir un acceso seguro hacia una persona atrapada”, remarcó.
El grupo argentino operó desde un campamento internacional donde convivieron equipos de rescate de distintos países. Allí contaban con autonomía logística para sostener las tareas durante toda la misión.
Tras siete días de intenso trabajo, los rescatistas regresaron al país y fueron recibidos con una emotiva bienvenida por parte de familiares, vecinos y compañeros de cuartel.
“Fue un recibimiento tremendo. Nuestras familias fueron quienes más sufrieron durante esos días y nos sorprendieron con una gran caravana al llegar”, contó emocionado.
Finalmente, Alessio destacó el orgullo de poder representar a la Argentina en una misión de ayuda humanitaria internacional y valoró el esfuerzo conjunto de los equipos de rescate de distintos países para asistir a las víctimas de la tragedia.







