Con emoción y alivio, Damián Beitia valoró el trabajo realizado por Huracán tras una temporada extensa y desgastante. “Estamos muy alegres, muy emocionados. Fue un año largo, muy largo, jugamos todos los partidos que se podían jugar”, expresó el DT, recordando también el duro paso por el Prefederal, donde las derrotas obligaron a “acomodar el chip”.
El entrenador fue claro al analizar la serie final ante Quilmes y remarcó que la clave estuvo en el costado defensivo. “Dejarlos en un promedio de 60 puntos en los dos partidos habla de nuestra defensa. Es la forma que tenemos nosotros de después hacer fluir el ataque”, explicó.
Beitia señaló que Huracán necesita correr la cancha para sacar ventajas. “Dependemos mucho de recuperar, bajar el rebote y correr para anotar fácil. Quilmes juega muy bien en ataque estacionado, entonces había que sacarlos de ritmo con defensa”, sostuvo.
Uno de los momentos críticos del partido también fue analizado por el DT. “Cuando se pusieron 51-44 parecía que podían quebrarlo, pero desde ahí hasta el final casi no anotaron. Eso es pura defensa”, afirmó, aunque reconoció que los rebotes ofensivos y los tiros abiertos del rival fueron situaciones que complicaron por momentos.
Pensando en el cierre del año, Beitia no esquivó la autocrítica, pero puso en valor el logro alcanzado. “Siempre hay evaluaciones para hacer. El Federal fue una espina, pero lo pudimos recomponer y salir campeones”, dijo, destacando que los títulos “son importantes, sobre todo para la gente que trabaja tanto”.
Finalmente, el entrenador agradeció especialmente a la dirigencia y a quienes acompañan el día a día del club. “Hay mucha gente atrás: la subcomisión, Juan Carlos Iglesias, Manuel Locatelli, todos los que trabajan. El desgaste es enorme, pero esto es para ellos”, cerró Beitia, ya con la mirada puesta en un merecido descanso tras un año inolvidable para Huracán.









