El Concejo Deliberante viabilizó por unanimidad la regularización de construcciones clandestinas en el distrito, en una jornada que incluyó la aprobación de la donación del edificio del Instituto Secundario Claromecó a la Dirección General de Escuelas.
La primera de ellas contempla, por el plazo de un año, un descuento del 50% en los costos y pagos en hasta seis cuotas con respecto a los trámites relacionados además de eliminar las multas; la segunda de ellas, luego de que el 8 de marzo pasado se votara por unanimidad la donación a la Provincia de los cuatro terrenos donde funciona el Instituto Secundario Claromecó.
Para ratificar el proceso de estatización del establecimiento anunciado por el gobernador Axel Kicillof el 19 de octubre pasado, el Legislativo derogó la actual ordenanza (que acredita que los lotes eran explotados por la Asociación Cultural Educativa) y sancionó la nueva (cuyo beneficiario pasa a ser la Dirección General de Escuelas).
Construcciones, a favor
Con respecto a la regularización de las construcciones clandestinas, el Frente de Todos criticó la numerosa cantidad de trámites, derechos de pago y gastos no contemplados y que la iniciativa prevé beneficiar a vecinos y Municipio, señalamiento que coincidió en valorar la vecinalista Victoria Larriestra.
«Planteamos una solución viable para las construcciones antiguas y vigentes: muchas de ellas se han hecho mediante la autoconstrucción y no cuentan con los planos. La mayoría de ellas se encuentran fuera de las cuatro avenidas, muchos monoambientes para familias que no pueden pagar más alquileres. Esto beneficiará a vecinos y Municipio, que recaudará tasas al momento de que los propietarios presenten los trámites», ponderó la edil Paola Salerno.
El peronismo, impulsor de la iniciativa, explicó los alcances
Y un día volvió «Marolio»
Entre otros ejes se aprobó la licencia al presidente del cuerpo Martín Garate, quien en uno de los apartados sostuvo uno de los puntos más altos de la jornada al casi mencionar a la edil Marisa Marioli bajo su seudónimo «Marolio», tal como la rebautizó (de modo deliberado o no) en julio de 2020 el por entonces presidente del legislativo Werner Nickel. En la sesión siguiente, la aludida portó un cartel con su apellido escrito correctamente. Al advertir su error, Garate se disculpó inmediatamente.
Martín Garate se disculpó por pronunciar mal el apellido de Marioli años después de su «rebautizo»










