La madre de la joven agredida en el Instituto Secundario Claromecó, María Rosa Álvarez, calificó que los hechos conocidos pero no denunciados son muchos más que los padecidos por su hija el 24 de mayo.
En diálogo con Radio 3, la progenitora de Agustina, quien padeció heridas de diversa consideración por el maltrato sufrido, apuntó hacia los directivos escolares por presentarse permisivos y por la complicación que generó el trabajo mediante burbujas.
«Saltaron un montón de casos de chicos que les pasó lo mismo. A los chicos no los pueden manejar porque después de la pandemia han vuelto bastante alterados. Como lo hice público, han saltado y han dicho ‘a mi hijo le
pasa tal cosa’, mucha gente se animó a hablar porque yo hablé», planteó.
«A mi particularmente no me gusta como se maneja el equipo que está en el colegio. Minimizan todo, mi hija volvió a la escuela el lunes sabiendo que estas chicas iban a estar y volvió con ataques de ansiedad que le generan ataques de pánico», prosiguió sobre el accionar institucional para luego indicar sobre los padres de las agresoras que «ninguno se comunicó conmigo y no crucé palabra».
«Es más: en las redes sociales se han reído de lo que pasó», relató tras puntualizar que «una de las agresoras vive en diagonal en mi casa, inevitablemente tengo que pasar para ir al centro y llamó al juzgado para decir que yo pasaba y me reía y le hacía burla. lo cual es mentira».









