Acosta llegó a la Argentina en 2018 junto a su entonces esposa y su hija, cuando la situación social y sanitaria en Venezuela se volvió insostenible. “Económicamente estaba bien, pero no podía garantizarle la salud a mi hija. No había vacunas ni medicamentos para los niños. Eso fue el detonante para irme”, relató.
Nacido en Caripe, estado Monagas, y formado profesionalmente como contador público en Puerto Ordaz, estado Bolívar, Alexander explicó que la salida masiva de profesionales fue una consecuencia directa del deterioro institucional y económico. “Se fueron ingenieros, arquitectos, contadores, médicos. Hoy Venezuela tiene una enorme fuga de cerebros”, afirmó.
Al referirse a la situación política, sostuvo que en el país “se violaron todos los derechos y se agotaron todas las instancias de reclamo cívico”. En ese sentido, remarcó que existen pruebas de que Nicolás Maduro perdió las elecciones presidenciales frente a Edmundo González Urrutia, aunque los resultados no fueron respetados. “Desde nuestro punto de vista, es un presidente inconstitucional y no reconocido por gran parte del mundo”, señaló.
Consultado sobre la intervención de Estados Unidos y el interés por el petróleo venezolano, Acosta fue contundente: “Todos han ido por el petróleo: Cuba, China, Rusia. No es algo nuevo. La diferencia es que antes la riqueza petrolera se veía reflejada en infraestructura, hospitales, escuelas. Hoy no”.
El testimonio también puso el foco en la dramática realidad económica. “Un sueldo promedio en Venezuela es de un dólar mensual. Un médico con 25 años de experiencia cobra eso y luego recibe bonos para poder alimentarse. Es imposible pensar en jubilación o estabilidad”, explicó, agregando que miles de empresas cerraron y que los profesionales hoy apenas sobreviven.
A pesar de todo, Alexander no pierde la esperanza de regresar. “Mi familia está allá y mi intención es volver cuando la situación sea más clara. Quiero aportar desde la construcción y ayudar a levantar el país”, expresó.
Finalmente, agradeció el espacio para dar su testimonio y reflexionó: “Solo el que vivió esa realidad puede dimensionar lo que pasa en Venezuela. Nosotros tampoco creíamos que íbamos a llegar a esto, y fue peor de lo que nos advertían”.





