El secretario del Sindicato de Trabajadores Municipales, Abel Gómez, se refirió a la compleja situación que atraviesan los empleados municipales tras una reciente reunión con el Jefe de Gabinete, en la que el principal eje del planteo fue el reclamo salarial y la pérdida del poder adquisitivo.
Gómez sostuvo que existe un atraso salarial muy importante, al punto de que muchos trabajadores “están prácticamente en la indigencia”. En ese sentido, explicó que el salario básico actual ronda los 600 mil pesos, cuando la línea de indigencia supera los 530 mil, y muy lejos de lo que consideró un ingreso acorde a la realidad actual, que estimó en más de un millón de pesos.
Desde el gremio solicitaron una inyección de dinero al salario básico y, como mínimo, un aumento del 20% desde enero como paliativo inmediato. Sin embargo, según relató Gómez, desde el Ejecutivo argumentaron que la falta de aportes provinciales dificulta avanzar con una recomposición salarial en este momento.
El dirigente sindical cuestionó además los índices oficiales de inflación y afirmó que “no reflejan lo que se vive en la góndola”, señalando que los aumentos en alimentos y productos básicos son constantes y muy superiores a los números oficiales. “Este año tuvimos alrededor de un 42% de aumento, pero la inflación real fue mucho mayor y esa diferencia no se notó en el bolsillo”, remarcó.
Gómez también expresó su preocupación por la situación de los jubilados municipales, varios de los cuales se acercaron al sindicato en los últimos días en un estado de profunda angustia. Recordó que cualquier mejora salarial impacta en las jubilaciones con varios meses de demora, lo que agrava aún más el escenario para ese sector.










