El Ministerio de Seguridad bonaerense lanzó una urgente convocatoria para sumar a unos 2500 policías retirados, con un propósito que hasta ahora parece muy lejano: frenar la creciente y violenta ola delictiva, sobre todo en el Gran Buenos Aires.
Los policías retirados reemplazarán a los que están a cargo de tareas de vigilancia en puestos fijos en ministerios, hospitales, juzgados, fiscalías y sedes del Banco Provincia, dijeron fuentes de la cartera de Seguridad, que dirige Alejandro Granados. Los policías liberados de esas tareas serán destinados a la prevención en las calles.
Los oficiales reincorporados cobrarían el 90% de su jubilación más un monto cercano al sueldo básico de un policía, de $ 8500, dijeron las fuentes. Hasta anoche esa cifra no había sido confirmada oficialmente.
El gobernador Daniel Scioli ha reconocido que se viven «horas dramáticas» en la provincia y que hay «mucha sangre derramada y mucha violencia». «La seguridad ocupa el primer puesto en las prioridades del gobernador», dijo ayer un vocero del titular del área, Alejandro Granados. Y precisó: «La convocatoria ya está abierta. Los retirados empezarán a trabajar inmediatamente, una vez que pasen los exámenes de rigor».
El principal objetivo del ministro Granados, lo ha dicho desde que se hizo cargo del ministerio, el 13 de septiembre del año pasado, es elevar a 100.000 los uniformados destinados a la prevención en las calles de la provincia, antes de que termine el gobierno de Scioli.
Según el funcionario, ese número incluiría, además de los efectivos bonaerenses, los de las policías comunales que pretende conformar y los de las fuerzas nacionales. «Hoy el déficit número uno es la falta de policías», reiteró Granados tras la última escalada de crímenes. Luego señaló que en España, que tiene un territorio similar al bonaerense, hay 300.000 policías federales, regionales y comunales, mientras que en las calles de la provincia hay sólo cerca de 40.000 uniformados provinciales.
A ese número se le suman, según informantes del ministerio, entre 2500 y 3000 de las fuerzas federales. Había el doble hasta que, a principios de este mes, el gobierno nacional anunció que se retirarían los gendarmes que permanecieron en el Gran Buenos Aires desde agosto del año pasado. Esto generó una serie de quejas y reclamos, tanto de intendentes oficialistas como opositores, que se reunieron con Scioli para plantearle sus inquietudes.
CÓMO SUMARÁN MÁS POLICÍAS
¿Cómo hará el gobierno para duplicar el número de policías? Los voceros de Granados dijeron que, con la creación de las policías comunales, si es que se aprueba el proyecto de ley enviado a la Legislatura por el Poder Ejecutivo, se sumarían unos 15.000 hombres.
«Además, estamos haciendo una campaña de reclutamiento. El año pasado egresaron 5000 nuevos agentes, que, después de participar en el Operativo Sol, ya están trabajando en el conurbano. Este año creemos que egresarán unos 10.000 más. Ya hay 22.000 inscriptos», precisó un funcionario de la cartera que conduce Granados. Y explicó que el número de aspirantes creció cuando se empezó a aplicar una beca de 3200 pesos mensuales que se les paga a los aspirantes desde que inician su formación.
El gobierno de Scioli espera, también, que la Nación vuelva a enviar refuerzos. Para el mandatario bonaerense, además de aumentar la cantidad de policías para combatir la inseguridad, el tema que más le preocupa son los cambios en la Justicia. «Los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra», dijo Scioli el mismo día que reconoció la «sangre derramada».
Fue en un acto, en Mar del Plata, frente a 210 oficiales de policía recién egresados, formados en esa ciudad, un día después de que un chofer de colectivos de la línea 56 fuera asesinado en Villa Madero por al menos dos delincuentes que se habían subido en Villa Celina, en La Matanza, y que se tirotearon con un policía federal que intentó impedir el robo.
Ese mismo día, el remisero Sergio Raúl Arcangeli, de 27 años, fue asesinado por tres delincuentes durante una entradera en Lomas del Mirador, y horas antes, en Quilmes, Jorge Luis Barrionuevo, de 29 años, fue ultimado por delincuentes que quisieron robarle la moto.
Fue luego de esta seguidilla de crímenes que habló el mandatario provincial en Mar del Plata, frente a los nuevos policías. Y lo ratificó cuando dijo que era «dramático y violento el derramamiento de sangre». Y al día siguiente, hubo aun más «sangre derramada»: ocurrió en una casa situada en la calle Misiones al 1600, en Florencio Varela; allí vivía sola la jubilada Blanca Troncoso, de 67 años, a quien mataron a golpes.
Pocas horas después, el lunes, en el barrio La Capilla del mismo distrito del sur del conurbano, cuatro delincuentes mataron al quintero Florencio Mamani, de 38 años, frente a su esposa y sus dos hijos, para robarle los 150.000 pesos que había obtenido de la venta de una camioneta, como se informa por separado.
De acuerdo con relevamientos de casos publicados en los medios, se habrían registrado, en lo que va del año, alrededor de 60 crímenes en la provincia.
Fuente: Diario La Nación




