El reloj político comenzó a correr y las bancadas que componen el Concejo Deliberante se aprestan a librar una nueva batalla con el mismo objetivo de siempre: conseguir el tan ansiado voto.
Sin dudas el comicio ofrecerá una de las más interesantes aristas no contempladas hasta el momento, que será el rol preponderante de la(s) mujer(es) en el período que divide a las PASO de la votación nominal. No obstante, y como ya se perfila desde inicios de año, ese cariz no implicará una renovación en los planteles políticos.
En tal sentido, las damas aparecen como las piezas centrales de un tablero que no esconde grandes sorpresas y de ello pueden dar cuenta en Cambiemos, que referenciaría su intento por disputarle poder al oficialismo con la eventual candidatura de la diputada (hasta diciembre) Rosío Antinori.
Por el lado del Movimiento Vecinal, los más arriesgados ya rubrican la dupla que encabezaría la boleta aurinegra: «Pancho» Aramberri y Marta Pellegrini, encauzando el intento oficial por consolidar la hegemonía.
También se tentó a Luis Aramberri para extender su concejalía por cuatro años más, pero el actual presidente del HCD se manifiesta más proclive a cumplir el mandato que caduca a fin de 2017 y luego guardarse en cuarteles de invierno.
El panorama no asoma tan alentador debido a los pronósticos agoreros que ciertas figuras manejan y que obligarían a afinar el lápiz para evitar la pérdida de la mayoría, cruzada que desvela aún más que la tómbola de apellidos.
¿Y donde está la renovación?
Similar complejidad enfrentan en dos de las tres variables justicialistas. A la autopostulación del massista Julio Federico, comenzó a sonar sin demasiado eco el nombre de la exconsejera escolar Laura Aldalur. Ante esta coyuntura, algunos no descartan la aparición de otra figura femenina de perfil más alto, que pudiera disputar un lugar preponderante como cabeza de nómina.
El Frente Renovador vive en virtual estado de ebullición, producto de las rencillas internas tan caras a los peronistas: Sergio Soulé no vería con malos ojos renovar su silla por otros cuatro años, receloso de la preponderancia que adquirió el barrial Federico y el encendido denuncismo crónico que padece su par Matías Fhurer.
Un ex bajo la manga
Más cautos se presentan en la vereda de enfrente: el FpV barajó propiciar la renovación de la edil Graciela Callegari, quien demostró capacidad legislativa en diversos temas pero que perdió impulso en las últimas (¿horas, días, semanas?) por un rumor no del todo veraz.
Según detalló un «garganta profunda», el excandidato a intendente Martín Goizueta estaría haciendo fuerza para arañar su candidatura. El dirigente había quedado golpeado por la decisión de un par de excompañeros concejales de no dejarlo dirigir la bancada desde el llano, con lo que su presencia reavivaría ciertas disputas no del todo aclaradas.
Los mismos roces parecerían haberse limado en el ala izquierda del cristinismo, con la juntada de cabezas dentro de La Cámpora que propició la visita del diputado Gabriel Godoy.
El bahiense acercó (no se aclaró mediante qué método) a los halcones y palomas de la agrupación, unos referenciados en Guillermo Leguizamón y Sebastián Suhit y los otros en el edil Martín Garrido. De allí saldría uno de los nombres para el podio de la lista.








