Las autoridades del Club Independiente rechazaron la inhabilitación para la realización de bailes tras un planteo vecinal por los disturbios ocasionados a la salida.
En la Secretaría del Concejo Deliberante, se dieron cita el presidente de la entidad, Juan Carlos «Caniche» Caldera; la vicepresidenta, Karina Barrionuevo y el secretario Juan Golato, titular a su vez de la concesión de la cantina.
En el encuentro, las autoridades indicaron que diez familias perdieron su fuente de ingresos y denunciaron irregularidades en torno a la prestación de la seguridad fuera del predio.
«Para tener seguridad, hay que pagarla», aludió Golato sobre el servicio policial al que consideró «irregular»: sobre ésto último, aludió a un episodio en el que un oficial disparó cinco veces al piso para disuadir una pelea.
«No podemos acompañar a cada uno a la casa»
«Consideramos que la medida fue apresurada y un poco arbitraria, porque se tomó de un solo lado. Estábamos para seguir funcionando», planteó Caldera tras subrayar que cuentan con los requisitos exigidos y exigir mayor presencia policial.
«Queremos que nos ayuden con un par de móviles más y evitar disturbios en la calle», jerarquizó tras señalar que le dan «mucha importancia» al pedido vecinal.
Al cierre, remarcó sobre los disturbios producidos que «no nos podemos hacer cargo de lo que está ocurriendo a dos cuadras: no podemos acompañar a cada uno a la casa».
El club contaba con una «habilitación provisoria» para ofrecer esos eventos. La decisión fue tomada la semana pasada por la Secretaría de Gobierno tras un informe de la Secretaría de Seguridad y otras áreas.






