La economía de los hogares argentinos atraviesa un período de fuerte tensión patrimonial. El endeudamiento de las familias volvió a mostrar un severo deterioro al cierre de julio, mes en el que la tasa de morosidad de los créditos destinados al consumo privado trepó al 12,9%. Se trata del indicador de incumplimiento más elevado registrado en los últimos 20 años, marcando una brecha sustancial respecto al 5,6% registrado en el mismo período del año anterior.
De acuerdo con el último Informe sobre Bancos elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la suba de la irregularidad se dio en paralelo a una contracción real del saldo de financiamiento otorgado a las familias, que cayó un 1,1% en el mes, con un sesgo contractivo aún más pronunciado en las líneas asociadas al consumo general (-2,3% real).
El desglose por instrumentos crediticios da cuenta del impacto directo sobre la liquidez de los hogares:
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Préstamos personales: La mora en esta línea saltó del 16,4% al 16,7%, posicionándose como el segmento con mayor índice de irregularidad del sistema.
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Tarjetas de crédito: Registró un incremento de 0,2 puntos porcentuales en el mes, alcanzando un pico del 12,8% de mora.
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Créditos prendarios e hipotecarios UVA: La irregularidad en las operaciones prendarias se fijó en 8,1%, mientras que los préstamos ajustados por UVA marcaron un alto 20,3% de cartera irregular.
A pesar de la magnitud de las cifras en el ámbito familiar, desde la autoridad monetaria puntualizaron que el ritmo de aceleración del deterioro comenzó a desacelerarse en términos reales. Asimismo, destacaron que el sistema financiero mantiene altos niveles de solvencia e integración de capitales (30,5% de los activos ponderados por riesgo) y un nivel de previsionamiento que cubre el 87,6% de la cartera irregular, lo que amortigua el riesgo sistémico de eventuales defaults.
Ante este escenario, la banca pública comenzó a desplegar instrumentos de contención. Entidades como el Banco Nación y el Banco Ciudad pusieron en marcha líneas especiales de refinanciación de deudas en mora —tanto en moneda homogénea como a tasa fija en pesos— para reestructurar los saldos impagos de préstamos personales y tarjetas de crédito.
Fuente: A24
Fotografías: Archivo (A24)






