La pérdida de un miembro entrañable del entramado social de la costa, el sincero dolor que moviliza a los residentes de la villa balnearia y el respeto unánime ante una historia de enorme resiliencia y entereza familiar sumaron una triste y conmovedora noticia para el distrito. La comunidad de Claromecó recibió con hondo pesar la confirmación del fallecimiento de Juan Abad, un vecino sumamente querido cuya salud y evolución venían siendo seguidas de cerca y con cadenas de afecto por una gran cantidad de habitantes de la localidad y la zona.
El deceso de Abad se produjo en la ciudad de Alicante, España, destino donde se encontraba en pleno proceso de recuperación médica tras una compleja internación. En los últimos días, su cuadro clínico sufrió una descompensación severa que obligó a un nuevo ingreso hospitalario debido a que su corazón se encontraba muy debilitado, marcando el desenlace de una prolongada y admirable lucha por la vida.
Una fortaleza ejemplar y el calor de los suyos
Quienes conocieron de cerca el itinerario de Juan coincidieron en definirlo como un verdadero guerrero, alguien que afrontó cada una de las batallas de su tratamiento con una entereza inmensa y una voluntad inquebrantable. A lo largo de todo este trayecto, el pilar fundamental radicó en el apuntalamiento incondicional provisto por su círculo íntimo, sumado al constante goteo de mensajes, oraciones y muestras de cariño de los vecinos que se mantuvieron expectantes desde el partido de Tres Arroyos.
Desde su entorno familiar compartieron el consuelo de que su partida se produjo en absoluta tranquilidad, dormido y sin padecer dolores ni sufrimientos físicos. Hasta el último instante de su vida, Juan estuvo rodeado de manera presencial por el amor de sus afectos más cercanos, escuchando las palabras de despedida y el profundo agradecimiento de quienes lo acompañaron en cada paso del camino.
Foto: La Voz del Pueblo








