El color de las 24 Horas de la Corvina Negra no solo lo dan las cañas, sino también las historias que viajan cientos de kilómetros para encontrarse en la orilla del mar. Este es el caso de Claudio, un vecino de Jáuregui (partido de Luján), quien captó la atención de todos luciendo con orgullo la camiseta de Flandria mientras ultimaba detalles para el inicio de la competencia.
Corazón «Canario» y alma de río
Hijo de la historia de la Algodonera Flandria y del legado belga en su localidad, Claudio trajo consigo la mística del club que hoy milita en la B Metropolitana. Aunque se define como un pescador de río, habitué de las aguas de Entre Ríos, este año el desafío es diferente. «Mi hija y mi yerno me invitaron para venir a la pesca de la corvina. Es la primera vez que estamos y el lugar nos gustó mucho», confesó.
La sensibilidad de Claudio no termina en la pesca: también es la voz de «Los Alquimistas», un grupo de folclore con el que recorre escenarios. «Me vas tocando puntitos del corazón», bromeó ante la prensa al hablar de la mezcla de música y el folclore propio que rodea a este concurso masivo.
Estrategia y fe sobre ruedas
A diferencia de los experimentados que llegan con equipadas unidades doble tracción, Claudio y su grupo se mueven en un Toyota Etios. Esta limitación logística definió su zona de pesca: «Vamos a ir del Faro hacia la izquierda porque nos aconsejaron que para aquel lado es mejor para nuestro vehículo; el otro sector es más para una 4×4», explicó con realismo.
Sin embargo, el sueño de «saltar» de modelo está más vivo que nunca. Antes de bajar a la playa, Claudio y su hija cumplieron con el ritual de muchos participantes: sacarse una foto junto a la Toyota Hilux 0km que se exhibe como premio principal.
«Esa es la idea, nos sacamos la foto con la Toyota para ver si nos la llevamos», comentó entre risas, resumiendo la ilusión de miles que, como él, esperan que la suerte del pescador los acompañe en esta 64° edición.









