Luego del obligado parate por cuestiones climáticas, los fogones de la Fiesta Provincial del Trigo volvieron a crepitar con todo.
Los chorizos y vacíos característicos de la celebración salieron al ruedo para desafiar el clima ventoso, pero afortunadamente sin lluvia, en la primera mañana de este sábado.
Cercano al mediodía, el dorado de las carnes u embutidos convocaba a los primeros paseantes del predio.













