Una seguidilla de incidentes en el cotejo entre Claromecó y Huracán disputado en la localidad balnearia empañó la tarde dominguera.
De acuerdo a fuentes del club anfitrión, tras la suspensión del cotejo en el primer tiempo por un desgarro sufrido por el árbitro Gabriel Espinosa (de quien no hubo manera de convencerlo ni reemplazarlo para que el encuentro continúe) generó la gresca en la parcialidad visitante.
Hinchas de Huracán (a los que caracterizaron como «muy alcoholizados») se treparon al techo de la vivienda ubicada en el estadio y comenzaron a arrojar bengalas, piedrazos e insultos a los locales.
Una vez afuera e intentando cerrar el portón de acceso con la Policía absolutamente sobrepasada, un grupo minúsculo adujo que les habían robado un bombo y eso desencadenó que se llevaran una cartera, un celular y hasta robaran elementos de una lancha pesquera estacionada en las inmediaciones además de golpear a un joven y romper parte de las instalaciones.
Incluso, y en una actitud para destacar, los jugadores del Globo Lucio Barroca y Lautaro Domínguez treparon al lugar en donde habían subido previamente para intentar interceder ante los violentos pero no lo lograron.
Esto generó que la salida incluyera corridas por el ingreso sobre avenida 26 y un nuevo intercambio de piedrazos en medio de familias que se vieron inmersas en una desagradable situación.














