La inseguridad vial es, sin dudas, uno de los principales problemas que acarrea la ciudad por la cantidad y gravedad de siniestros acumulados.
En esta oportunidad, las imagenes no corresponden a un choque sino a una particular forma de circular que, lejos de ser exótica, se repite cotidianamente.
En Güemes al 500, poco antes de las vías del ferrocarril, una familia de cuatro personas se desplazaba a bordo de una scooter.
Como si fuera poco, el rodado no contaba con la patente distintiva, ninguno de sus tripulantes tenía colocado el casco reglamentario y tres de ellos eran menores de edad, dos niños de muy corta edad ubicados por delante y por detrás de la temeraria conductora.
¿Los controles? Ausentes por completo. ¿La conciencia de quien conduce? También.
Después no nos lamentemos.









