El tratamiento de la ley de etiquetado frontal de alimentos genera optimismo en sectores médicos y sociales del país debido a que ayudará «a generar conciencia en los consumidores».
La normativa propicia advertir a la sociedad sobre los productos que tienen un alto contenido de grasas, sodios y azúcares, con el fin de ayudar a combatir la obesidad, la hipertensión y los riesgos cardíacos mediante la colocación de octógonos negros en el frente del envase.
La iniciativa es rechazada por algunas empresas de la alimentación y genera resistencias entre legisladores de las provincias del norte, sin distinción de alineamientos políticos, ya que desde esa región del país sostienen que el etiquetado frontal perjudicará a la producción azucarera.
En contacto con Radio 3, la nutricionista Irina Zandstra alegó a favor de su sanción tras señalar que no pretende establecer competencia entre la medicina y las elaboradoras de alimentos.
«Estamos intentando que se promueva el acceso a la información sobre los alimentos, para que cada consumidor sepa qué esta consumiendo pero es incierto el tiempo de aplicación. Hasta que se emitan los rótulos, el tiempo pueda variar. Lleva mucho tiempo, no sabemos exactamente cuánto pero lo esperamos cuanto antes», precisó.







