Una enfermera del Centro Municipal de Salud trazó un crudo panorama del sector sanitario a casi nueve meses de decretada la cuarentena.
La profesional Gabriela Ñañez, quien se desempeña en el área de Pediatría recientemente reacondicionada para alojar pacientes positivos, relató la angustia padecida en el nosocomio en diálogo con Radio 3,
«Son horas en las que se nos cruzan toda clase de sentimientos: compañeros contagiados, largas guardias. Muy poca gente logra entender lo que se siente estar del otro lado. Tomamos los recaudos pero alguna compañera termina infectada. No es fácil para nadie», planteó emocionada tras relatar que a nivel familiar debieron atravesar el aislamiento dentro de su núcleo.
«Pasamos por una presión inmensa, tenemos que ser escuchados», continuó luego de puntualizar que «no necesitamos aplausos, aunque los agradecemos: los laureles se desdibujan en la realidad. La realidad del personal de salud es tremenda».
Asimismo planteó su disconformidad ante la falta de reconocimiento laboral. «No tenemos respuestas, somos esenciales pero a la hora del reconocimiento profesional no se nos tiene en cuenta como tampoco se reconoce al personal de maestranza que está poniendo el hombre «, consignó al cierre.









