Las precipitaciones acumuladas desde mediados de junio demoran la cosecha de la gruesa aunque a futuro puede mejorar el rinde de la fina, confian en la Chacra Experimental de Barrow.
El ingeniero agrónomo Martín Zamora destacó por Radio 3 que la clave es que no se prolonguen por tiempo indeterminado.
«Es un momento crítico porque se está cosechando el maíz, se avanzaba con la cebada y el trigo: una lluvia complica porque no seca, hay poco sol y hace que se demore o aparezcan hongos en los cultivos. No obstante esa humedad queda acumulada en el suelo y después la aprovecha el cultivo durante la primavera», evaluó.








