Con la aún incierta posibilidad de nuevas flexibilizaciones a nivel local el aislamiento obligatorio transcurre bajo una nueva normalidad con tono similar a la etapa prepandémica y, en casos puntuales, con una baja responsabilidad de parte de la ciudadanía.
Producto de la inexistencia (hasta el momento) de casos positivos de coronavirus a nivel distrital y al compás de las habilitaciones que la Comuna viene anunciando semana tras semana (el pasado 8 fue el turno de las salidas para recreación y el sector de la construcción, la pesca fue habilitada el pasado 15 y el viernes 22 se permitió la realización de deportes individuales), las calles se vieron nuevamente alteradas por la circulación de transeúntes y vehículos.
En diferentes horarios y con mayor o menor cumplimiento de medidas básicas como el distanciamiento y el uso de barbijo, los cuales en muchos casos se volvieron una prenda de uso optativo, el desplazamiento dentro del casco urbano adquirió variantes llamativas como el ingreso de un grupo de personas, de manera ilegal, a un complejo de canchas de fútbol 6 para disputar un partido.
Del mismo modo, se percibe una utilización un tanto abusiva de la posibilidad de efectuar caminatas recreativa, trote y ciclismo pese a que los juegos en plazas, paseos públicos y el Parque Cabañas permanecen aún vedados.
En tanto, la posibilidad de extender las aperturas a gimnasios, hoteles y peloteros permanece stand by. La misma versión indicó que la flexibilización de los primeros se produciría recién la semana venidera, siempre y cuando la situación epidemiológica no se modifique.










