Todavía se puede disfrutar de los médanos sin romper y erosionar como lo hacen con elementos mecánicos, muestra de ello son estos chicos que ayer por la tarde, llegaron en bicicleta hasta la calle 24 y se pusieron a jugar sanamente con sus tablas. Solo se escuchaban sus risas y ningún escape, hasta que llegó el primer cuatriciclo y no solo rompió el silencio, sino que también casi los atropella. Que se hace?





