Matías Dinoyo vive por estos días una experiencia especial en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, uno de los eventos más importantes del país en materia de tradición. Representando a Tres Arroyos y la región, forma parte del equipo de trabajo encargado de la coordinación de las tropillas entabladas, una tarea clave dentro del desarrollo del festival.
“Son más de 40 tropillas, cada una con entre 12 y 13 caballos. Es un trabajo diario, de mucho cuidado y convivencia con el animal”, explicó Dinoyo, quien remarcó que el manejo de las tropillas no es casual, sino el resultado de años de dedicación y constancia. “La tropilla fue históricamente una herramienta de trabajo del gaucho, y hoy sigue teniendo ese valor”, señaló.
El tresarroyense recordó que este es su primer año participando en Jesús María desde el rol organizativo, aunque ya había estado presente anteriormente como tropillero. “Esto se logra a base de kilómetros, inversión y trabajo. Las oportunidades aparecen cuando uno insiste y no afloja”, reflexionó.
Dinoyo también destacó el enorme despliegue que implica el festival, que este año celebra 60 años de historia, con una organización que involucra a gran parte de la comunidad de Jesús María y un fuerte acompañamiento institucional. “Todo el pueblo trabaja para el festival. Es una movida impresionante que ya funciona de manera muy aceitada”, afirmó.
Más allá de las suspensiones sufridas por las intensas lluvias, el entrevistado resaltó el clima que se vive en el predio: “Es una fiesta. La gente viene a disfrutar, hay alegría, tradición y respeto. Vivirlo desde adentro es completamente distinto a ser espectador”.
En ese marco, Dinoyo hizo una mención especial para Luis Prátula, actual campeón de Jesús María en la categoría bastos. “Es un orgullo para Tres Arroyos tener a un campeón acá. Poder acompañarlo y verlo competir en este nivel es algo muy lindo”, expresó.
Con la mirada puesta en seguir sumando experiencias, Matías Dinoyo valoró todo lo aprendido en el festival y aseguró que ese conocimiento luego se vuelca en los eventos locales. “Uno siempre rescata cosas para aplicar después en lo que hace. Todo suma y hace crecer”, concluyó.





